Vicente Díaz

Explica del modo más simple posible tu especialidad/investigación:

Soy doctor arquitecto y estoy especializado en la aplicación práctica de mecanismos o formas de incorporar la participación ciudadana en la arquitectura y el urbanismo. La toma de decisiones sobre la ciudad o sobre el modo en que habitamos dicha ciudad es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto y no exclusivamente de los técnicos especialistas en estas materias o de los políticos. Por ello es necesario concienciar (educar) al mayor número de personas posible para que esta toma de decisiones nos permita avanzar como sociedad de manera inclusiva, sostenible, resiliente o sinérgica.   

¿Por qué decidiste convertirte en investigador?

La idea de investigar sobre estos temas tiene que ver con mi interés por aplicar en mi barrio, mi ciudad o mi isla los conocimientos que he adquirido en los últimos años, especialmente en la etapa que pasé trabajando con cooperante en América Latina. En esos años descubrí que muchas de las herramientas y mecanismos que se utilizaban en la cooperación al desarrollo (participación ciudadana, microcréditos, fondos rotatorios, etc.) eran perfectamente válidos para ser aplicados en España y sin embargo en aquel momento se entendía que ese tipo de propuestas eran válidas sólo para los “países pobres”. Ahora sabemos que la pobreza no se refiere exclusivamente a aspectos económicos.

¿Fue difícil estudiar ciencias en Madeira/Azores/Canarias?

Ciértamente nuestras sociedades no tienen como prioridad la investigación, de modo que para lograr financiación o para convencer a una administración pública o a una empresa para que invierta en un proyecto de investigación a veces se requiere un mayor ejercicio de imaginación o de paciencia, ya que la innovación no está incorporada todavía en el ADN de la acción pública o privada.

¿Cuál es tu parte favorita del trabajo?

Para mi la parte favorita es cuando se consiguen materializar los resultados de una investigación. Cuando algo que ha sido pensado y trabajado en papeles o en ordenadores luego pasa a tener una traducción en la realidad. No siempre sucede, pero cuando esto pasa, todo el equipo puede sentirse muy satisfecho de los logros, muchas veces silenciosos, conseguidos.

¿Qué consejos les darías a futuros investigadores?

Creo que es difícil dar consejos en estas materias. Decía Joan Manuel Serrat en una de sus canciones “bienaventurados los que dan consejos porque serán sabios a costa de los errores ajenos”. En cualquier caso, en abstracto, puedo decirles una triada que complemente las del mago de Oz (Cerebro, valor y corazón) y a las de la serenidad completa (paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar; valor para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para saber qué se puede o no se puede cambiar). Les propongo la siguiente triada: constancia para no dejar de avanzar, audacia para elegir el camino adecuado y paciencia para no desistir ante los caminos sin salida.